Pobreza en Europa: las mujeres con menores van primero

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M. Navas y L. Ruiz

Madrid.-7/5/2026.- En 2025, 92,7 millones de personas en la Unión Europea estaban en riesgo de pobreza o exclusión social según Eurostat. El dato supone una ligera mejora respecto a 2024, ya que se contabilizan 600.000 personas menos. La mala noticia es que las mujeres con menores a su cargo son las más perjudicadas en este vergonzoso ranking.

En lo que a pobreza y exclusión se refiere, nuestro país ocupa el quinto puesto de la lista europea. Según el Informe sobre El Estado de la Pobreza elaborado desde la EAPN, el 25,7 % de la población española estaba en riesgo de pobreza en 2025, es decir casi 12,6 millones de personas, mientras que la media europea es del 20,9 %. Ello significa que España continúa situándose entre los países con mayores tasas de pobreza, por detrás de Bulgaria, Grecia, Rumanía y Lituania. Una posición que refleja la persistencia de un problema estructural que afecta a las personas más vulnerables.

Pobreza y vulnerabilidad

Como en años anteriores, en 2025 el riesgo de pobreza o exclusión social afectó de manera desigual a la ciudadanía europea. Las mujeres, especialmente la más jóvenes con menores a su cargo, presentaron las tasas más altas. Estas registraron una tasa superior a la de los hombres (21,9 % frente a 19,8 %), mientras que entre la juventud de 18 y 24 años se registra el nivel más elevado de riesgo (26,3 %), detrás iría la población menor de 18 años (24,3 %).

El nivel de estudios también marca diferencias: más de un tercio de las personas con menor formación están en riesgo (34,2 %), frente a apenas un 10,3 % conformado por quienes cuentan con estudios superiores.

La situación laboral y la composición del hogar también influyen de forma determinante. Las personas desempleadas constituyen el colectivo más vulnerable, con un 66,3 % en riesgo de pobreza o exclusión social, seguidas por las personas inactivas (44,3 %). El riesgo se reduce entre la población ocupada (10,9 %) y jubilada (17,6 %).

Trabajar y ser pobre

En muchos casos, tener un trabajo remunerado no siempre es suficiente para disponer de los recursos que permitan satisfacer las necesidades básicas. En España el 11,2 % de la población empleada está en pobreza, lo que supone la segunda tasa más elevada de la Unión Europea, solo superada por Bulgaria (11,5 %). Estos resultados muestran la necesidad de seguir avanzando en medidas que mejoren la calidad del empleo y las condiciones laborales y salariales de los segmentos más pobres de la población ocupada.

Asimismo, los hogares con menores a cargo presentan una mayor exposición (22,1 %) que aquellos formados por personas adultas (19,8 %). Esta brecha se amplía en algunos países como España, donde casi tres de cada diez personas en hogares con niñas, niños y adolescentes se encuentran en esta situación. 

En cuanto a pobreza infantil, aunque en 2025 la tasa de pobreza entre la población menor de 18 años en España se redujo 0,8 puntos, continúa registrando el nivel más alto de la Unión Europea, con un 28,4%.

Claves para una solución

Las prestaciones sociales, sin incluir las pensiones, siguen mostrándose tremendamente efectivas en la contención de la pobreza. Sin embargo, esa efectividad es desigual en el conjunto de los países miembros de la UE. En España, las transferencias reducen la pobreza en un 23,2 %, una cifra que está por debajo de la media europea (33,2 % en 2025). Este indicador, que mide el impacto de prestaciones como el desempleo, las ayudas familiares, las rentas mínimas o el Ingreso Mínimo Vital en la reducción del riesgo de pobreza, evidencia que nuestro país ofrece menor capacidad protectora.

La brecha puede explicarse por una combinación de factores como menor cobertura y cuantía de las prestaciones, dificultades de acceso a algunos derechos sociales y un contexto marcado por la precariedad laboral, los bajos salarios o un sistema fiscal con capacidad redistributiva limitada. Todos estos aspectos explicarían porqué se reduce el impacto de las políticas públicas en la disminución de la pobreza.

En contraste, países como Bélgica (52,6 %), Irlanda (51,5 %), Polonia (38,9 %), Francia (38,5 %), Alemania (34,0 %) o Italia (30,6 %) muestran una mayor eficacia redistributiva. Ello deja al modelo español con un amplio margen de mejora en cuanto a reforzar su impacto en la reducción de la pobreza.

Crisis de la vivienda

En cuanto a la población que soporta un gasto elevado en vivienda (más del 30 % de sus ingresos), España presenta una situación más alineada con el conjunto de la Unión Europea, aunque no exenta de preocupación, en un contexto en el que la crisis en la asequibilidad de la vivienda se está consolidando como un factor principal que empuja a muchos hogares al riesgo de pobreza. 

En España el 7,2 % de la población tiene un gasto elevado en vivienda, algo menos que el 7,7 % del total de UE. Esta proporción se eleva hasta el 28,3 % de las personas en pobreza en España y el 29,1 % de la UE. El elevado impacto entre las personas en pobreza evidencia la fuerte presión que el acceso y el mantenimiento de la vivienda supone en los hogares más vulnerables.  

Estrategia contra la pobreza

La Comisión Europea ha presentado la primera Estrategia Europea contra la Pobreza. El Parlamento Europeo adoptó en febrero su posición sobre esta medida, enviando una señal política contundente a la Comisión: la primera Estrategia de la UE contra la Pobreza debe ser ambiciosa, integral y basada en los derechos humanos.

Sin embargo, la Coalición de Incidencia por una Estrategia de la UE contra la Pobreza ―de la que forma parte EAPN―, mostró su preocupación ante el hecho de que una mayoría de eurodiputados y eurodiputadas votase a favor de limitar el alcance del texto final. La organización considera que ello genera divisiones entre las personas que viven en situación de pobreza, que se excluye a las personas migrantes y en situación administrativa irregular de la lista de grupos vulnerables, así como la falta de reconocimiento explícito del importante papel de la Plataforma Europea para Combatir el Sinhogarismo.

Los datos que publica Eurostat revelan la situación preocupante que atraviesa Europa, con unas cifras de pobreza y exclusión social altas y constantes que revelan un problema estructural en todos los países de la Unión Europea. En el contexto actual de incertidumbre económica y de cuestionamiento de los valores democráticos, la EAPN advierte que sufrirán en mayor medida las personas más vulnerables.

Desde la Coalición rechazan la idea que se está instalando sobre que algunas personas pobres merecen apoyo y otras no. Por ello, instan a la Comisión Europea a garantizar que el lanzamiento de la Estrategia Europea contra la Pobreza no deje a nadie atrás.

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