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«Decidí ser actriz para visibilizar y cambiar realidades»

Marta Belaustegui ha mantenido un firme compromiso con la realidad social a lo largo de su carrera interpretativa. Forma parte del jurado de la Muestra de Corto Social de la Plataforma del Voluntariado.
En la imagen, Marta Belaustegui
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Por Coché Echarren

Marta Belaustegui es, probablemente, una de las personas más preparadas para hablar de cine y teatro en este país: por sus casi 40 años trabajando como actriz, por su experiencia como productora, directora y escritora, por haber dirigido el festival Mujeres en Dirección… Comenzó en 1984 como intérprete de teatro, siendo casi una niña, y no saltó al cine hasta el 95. Ha trabajado bajo la dirección de Gracia Querejeta, Belén Macías, Antonio del Real, Rafael Monleón…  Su apuesta por los nuevos talentos le ha llevado también a colaborar en numerosos cortometrajes. En breve sale de gira con su primer texto teatral. Por su bagaje, por su amor por el cine desde dentro y desde fuera y por su mirada formada y sensible, Belaustegui es oro puro como jurado en la Muestra de Corto Social de la Plataforma del Voluntariado.

¿Cómo valoras tu experiencia como jurado en la Muestra de Corto Social?

Llevo unos cuantos años participando y para mí es una cita indispensable. La selección de los cortometrajes es muy buena y me siento privilegiada por poder formar parte de esta iniciativa tan necesaria. Cada año, cuando me llama Elio Castro, acepto con ilusión.

¿Qué preocupaciones percibes a través del visionado?

Los problemas del presente: el paro, las fronteras, la soledad, la exclusión social, la desigualdad de género, la violencia, la salud mental, los problemas que generan las redes sociales… En estos cortometrajes se tocan temas muy necesarios. Yo siempre crezco después de ver los cortos seleccionados.

¿Dirías que en España el cine social se trabaja bien?

Sí, y la Muestra de Corto Social de la Plataforma del Voluntariado es una prueba de ello. Una muy buena prueba, porque además deja paso a las nuevas generaciones implicadas en el tema social.

Si tuvieras que nombrar una sola película española que represente este cine…

Te doy mis ojos es la primera que me viene a la mente, porque es soberbia y plasmó muy bien una realidad en un momento en que era necesario. Pero hay tantas… Los lunes al sol, El vaquilla

¿Cómo ha cambiado el cine en los últimos años?

Creo que en los últimos tiempos ha evolucionado hasta convertirse en más igualitario. La presencia de las mujeres en todos los campos del audiovisual ha aportado nuevas miradas. Cada día somos más mujeres las que estamos en dirección, guión, producción, fotografía, sonido, montaje… Cuando yo empecé a rodar los equipos estaban formados por una gran mayoría de hombres. Creo que muchas actrices de distintas generaciones han jugado un papel fundamental en ese cambio y me gustaría destacar su labor.

¿Cómo ha sido esa labor?

Las actrices veíamos la realidad desde dentro y observábamos que faltaban mujeres en los equipos. Sentías que eso no estaba bien y te provocaba además una cierta soledad. Y desde luego te hacías preguntas. Esta realidad ha cambiado gracias a muchos colectivos que han luchado por ello. Tomás Fernández y yo decidimos poner en marcha Mujeres en Dirección, un festival de cine dirigido por mujeres. En 2005, que es cuando nació la idea, y a pesar de tratarse de un festival internacional, era complicado poder hacer una programación: había muy pocas directoras. Ahora en cambio es mucho más paritario. Nosotros defendíamos que los festivales fueran paritarios. Queríamos mostrar el trabajo de las cineastas pero también queríamos lanzar la pregunta de por qué no había más directoras. Creo que se ha trabajado mucho y también es cierto que se han cambiado leyes que han facilitado el camino. Ahora hay más igualdad y eso nos hace crecer a todos y a todas.

¿Qué temas sociales son para ti primordiales en este momento?

Yo estoy especialmente sensibilizada con los menores que cruzan fronteras sin familia. Me preocupa mucho, es un tema que se tiene que visibilizar y del que es necesario hablar. Estoy inmersa en un proyecto de investigación, Lo que el mar esconde, en el que firmo la dramaturgia. Ya hemos tenido un primer contacto con el público pero seguimos trabajando y haremos cambios antes de salir de gira. Contamos con un elenco de actores jóvenes que son extraordinarios.

Actriz, productora, autora, directora, ¿que te da en este momento más satisfacción?

Cuando miro hacia atrás siento una gran satisfacción por la labor que hicimos con el festival de cine Mujeres en Dirección y por las producciones de teatro que he podido realizar. Pero sin duda trabajar como actriz sigue siendo mi gran pasión.

Haber sido una actriz guapa en épocas tan machistas como los 90, ¿marca?

No se trata tanto del físico. Decir “no” ha tenido un precio muy caro, pero a pesar de ello he hecho el cine y el teatro que he querido hacer y lo sigo haciendo. Afortunadamente he tenido más experiencias buenas que malas y he podido compartir momentos inolvidables con grandes profesionales. Es cierto que decir no a guiones y proyectos en los que no veía que el personaje femenino estuviera bien representado, me cerraba muchas puertas. Además yo siempre explicaba el por qué de mi no y eso genera problemas. Esta es otra de las acciones en las que las actrices hemos sido activas y hemos batallado.

Pero también había grandes guiones en los 90. Yo empiezo con Malena es un nombre de tango (Gerardo Herrero, 1995), con un guion basado en la novela de Almudena Grandes. Y he trabajado con textos basados en novelas extraordinarias de otras escritoras como Belén Gopegui…. Aunque rechacé muchos guiones también tuve la suerte de poder aceptar otros realmente buenos. Quiero valorar toda esa época porque había una parte de la sociedad que no formaba parte del machismo general. Y porque he hecho un cine comprometido con su época.

¿Han cambiado los personajes maduros femeninos? ¿Ya no son solo abuelas y suegras?

Envejecer es una suerte, significa que estamos aquí. Y las abogadas siguen siendo abogadas y las directoras de orquesta siguen siendo directoras de orquesta cuando cumplen años. No se convierten en suegras y abuelas y eso es algo que el cine debería reflejar. Para mí ha sido un placer enorme ver Tár, un personaje maravilloso con sus sombras y sus contradicciones, interpretado magistralmente por Cate Blanchett. En el cine no se puede perder a las mujeres que han cumplido más de 50 porque tienen una riqueza extraordinaria. En España hay actrices con un talento increíble y aunque sea por egoísmo hay que escribir para ellas. No se debe desperdiciar el talento. Pero aún es una asignatura pendiente. Este cambio va lento.

Felicidades por tu trabajo en Alma, la serie de Netflix

Muchas gracias. Fue un placer para mí interpretar a Pilar bajo la dirección de Sergio Gutiérrez Sánchez. Me parece muy necesario hablar de la pérdida.

¿Cómo eres como espectadora?

El cine me ha acompañado siempre a lo largo de mi vida. Me permite llegar a realidades y culturas diferentes y crecer. Voy mucho al cine y al teatro. Me gusta compartir la experiencia con más espectadores y también uso las plataformas para ver series, documentales y películas.

El cine que más me gusta es el que te hace que te hagas preguntas, pero no te da las respuestas. Es el que te llega al corazón y a la retina y se queda contigo para siempre. He tenido gran pasión por el trabajo de los hermanos Taviani. Me gusta especialmente la directora libanesa Nadine Labaki. Me emociona su cine hecho desde el humor y la crítica. Recuerdo que cuando era jovencita tuve la oportunidad de ver en el Teatro Español, Casa de muñecas de Ibsen, dirigida por Bergman. Fue un espectáculo que me marcó y que aún hoy recuerdo.

¿Y una serie que te haya enganchado?

Me encantó La asistenta. Me parece que cuenta de una forma extraordinaria la relación entre una madre y una hija.

¿Has trabajado alguna vez como voluntaria?

He viajado con diferentes colectivos por distintos países llevando el teatro a lugares a los que nunca llega. Una de las experiencias más potentes que he tenido fue en la cárcel para mujeres de La Paz, en Bolivia. También he trabajado con jóvenes en riesgo de exclusión social. El teatro y el cine son herramientas extraordinarias para visibilizar realidades y para cambiarlas. Yo decidí ser actriz precisamente por esto.

¿Qué importancia das al voluntariado si hablamos del cambio social?

Sin el voluntariado el mundo sería un lugar más oscuro.

 

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