El consumo navideño pasa factura al planeta

consumo de ropa

Redacción

Madrid.18/12/2025.- Compras de última hora, regalos por compromiso y ropa, mucha ropa de estreno. La Navidad es tiempo de derroche. Uno de los momentos del año con mayor impacto en el consumo y la generación de residuos. En este escenario de despilfarro hay quienes apuestan por un cambio de hábitos. Consumir menos, elegir mejor y alargar la vida de la ropa es la respuesta más responsable con el planeta.

Aunque no todas las personas tienen las mismas posibilidades a la hora de consumir, existen pequeñas decisiones cotidianas que pueden marcar la diferencia, especialmente en estas fechas. Desde cómo elegimos un regalo hasta qué hacemos con la ropa que ya no usamos, adoptar un consumo más consciente es una opción al alcance de cualquiera.

Uno de los primeros pasos para reducir el impacto del consumo navideño es reutilizar al máximo la ropa y el calzado que ya existen. Apostar por prendas que realmente gusten, de calidad y que no estén ligadas a una moda pasajera permite alargar su uso en el tiempo y evitar compras innecesarias.

Cuidar adecuadamente la ropa también juega un papel clave. Seguir las indicaciones de lavado que aparecen en las etiquetas ayuda a conservar mejor las prendas, lo que se traduce en un ahorro de dinero, agua, materias primas y emisiones de CO2 asociadas a la producción textil.

La reparación

Antes de desechar una prenda, la reparación es una alternativa eficaz para reducir residuos. Arreglar ropa, calzado o accesorios permite seguir utilizándolos durante más tiempo y, en muchos casos, con una inversión mínima. Incluso darles una segunda vida puede convertirse en una opción accesible y sostenible.

Cuando resulta necesario adquirir algo nuevo, priorizar la segunda mano es una opción cada vez más extendida. En especial en el caso de la ropa, es posible encontrar prendas en perfecto estado —a veces incluso con etiqueta— a precios mucho más bajos. Además, muchas tiendas de segunda mano vinculadas a ONG destinan sus beneficios a proyectos sociales, por lo que la compra tiene también un impacto positivo.

El intercambio entre familiares o amistades es otra fórmula sencilla para renovar el armario sin generar más residuos. Del mismo modo, el alquiler de ropa para eventos puntuales se consolida como una alternativa especialmente útil en Navidad, una época marcada por celebraciones en las que muchas prendas apenas se utilizan una o dos veces.

Apostar por prendas atemporales y duraderas ayuda a combatir la obsolescencia programada también presente en la moda. Frente a las tendencias efímeras, elegir ropa “evergreen” permite reducir la frecuencia de compra y el impacto ambiental asociado a la producción textil.

Por último, el minimalismo se plantea como una herramienta para replantear la relación con el consumo. Tener solo aquello que se usa, se necesita y aporta valor no solo reduce el volumen de compras, sino que facilita una gestión más consciente del armario y del espacio personal, también durante las fechas navideñas.

Presión por estrenar

En una época marcada por las compras impulsivas y la presión por estrenar, detenerse unos minutos antes de añadir una prenda al carrito puede marcar la diferencia. Preguntarse si realmente se quiere o se necesita esa ropa —o si la decisión responde a una comparación constante con referentes digitales, a un mal día o a un impulso momentáneo— es un primer paso hacia un consumo más consciente. Este ejercicio de reflexión no solo ayuda a evitar compras innecesarias, sino que explica por qué tantas prendas acaban olvidadas en el armario, incluso con la etiqueta puesta.

Esta pausa resulta especialmente útil en las compras online, donde la inmediatez juega en contra. Una pregunta sencilla puede ayudar a frenar el impulso: si se deja pasar una semana, ¿seguiría existiendo el deseo de comprarla? En muchos casos, basta con unas horas o unos días para que la urgencia desaparezca y la compra deje de parecer tan necesaria.

También conviene reflexionar sobre el uso real que tendrá esa prenda. Si encaja con el estilo personal, si combina con la ropa que ya se tiene o si se utilizará lo suficiente son cuestiones clave para evitar adquisiciones que, con el tiempo, apenas salen del armario. Esto ocurre con frecuencia en prendas compradas para eventos puntuales durante las celebraciones navideñas.

Comprar no es ocio

Las rebajas y ofertas merecen una mención especial. Comprar algo únicamente porque está muy rebajado puede resultar engañoso. Más allá del precio, ese gesto implica tiempo, espacio en casa y recursos naturales. Aprovechar descuentos tiene sentido cuando se trata de algo necesario o deseado, pero no cuando la compra responde únicamente al atractivo del precio.

Por último, replantear el tiempo dedicado a las compras es otra clave para reducir el consumo. La idea de “ir de compras” como forma de ocio está muy extendida, especialmente en Navidad, pero existen alternativas que no implican gasto y aportan bienestar. Pasear por la naturaleza, visitar espacios culturales o simplemente desconectar del consumo constante permite reconectar con el tiempo propio y reducir la presión por comprar.

¿Dónde está hecha?

A la hora de elegir una prenda, la etiqueta ofrece mucha más información de la que parece. El origen de fabricación, los materiales o los procesos utilizados pueden marcar una gran diferencia en su impacto social y ambiental.

Conocer el lugar de producción —el conocido made in— ayuda a completar la información que da la prenda. En términos generales, la fabricación dentro de la Unión Europea ofrece mayores garantías en el cumplimiento de los derechos laborales. Además, cuanto más cerca se produce la ropa, menores son las emisiones asociadas a su transporte. No es un dato menor si se tiene en cuenta que la industria de la moda genera alrededor del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El problema de la moda rápida es estructural y está ligado, en muchos casos, a condiciones laborales precarias. Salarios bajos, jornadas excesivas, horas extra no remuneradas o falta de medidas de seguridad afectan especialmente a mujeres y a la infancia en países como Bangladesh, India, China o Brasil. Aun así, existen marcas que producen en estos territorios bajo condiciones dignas y con proyectos de apoyo a las comunidades locales, algo que suelen explicar de forma transparente en sus etiquetas o en sus páginas web.

Ropa tóxica

Más allá del lugar de fabricación, también es importante fijarse en los procesos de producción. Para teñir la ropa se utilizan grandes cantidades de agua y productos químicos que, en muchos casos, acaban vertidos en ríos y otros cursos de agua. A escala global, el sector textil es responsable de cerca del 20% de la contaminación de las aguas residuales industriales. Algunos de estos compuestos pueden permanecer en las prendas y entrar en contacto con la piel, por lo que priorizar ropa sin tintes o con tintes naturales es una opción más respetuosa con la salud y el medio ambiente.

Especial atención merece la ropa con lentejuelas, brillos o acabados similares. Estos elementos suelen estar hechos de poliéster, un plástico que libera microplásticos con el uso y en cada lavado, contribuyendo a la contaminación de mares y océanos. Aunque se están investigando alternativas más sostenibles, todavía no son accesibles de forma generalizada. Si estas prendas ya están en el armario, alargar su vida útil, compartirlas o alquilarlas evita la fabricación de nuevas piezas.

En cuanto a los sellos y certificaciones, pueden ser una herramienta útil para identificar ciertos aspectos de la sostenibilidad de una prenda, pero no ofrecen una visión completa. Algunas certificaciones se centran en la ausencia de sustancias tóxicas, otras en el origen de las fibras o en los procesos de producción. Por eso, una prenda puede contar con un sello y, aun así, no ser sostenible en todos los sentidos.

También conviene recordar que no todo lo sostenible está certificado. Muchas marcas pequeñas no pueden asumir el coste de estos procesos, pese a producir de forma local, utilizar materiales de cercanía o aplicar prácticas responsables. Leer la etiqueta con atención o preguntar directamente a la marca sigue siendo una de las mejores formas de informarse.

El caso de Shein

Una de las chaquetas impermeables de Shein vendida en España supera en 600 veces los niveles permitidos de PFAS. Estos compuestos, conocidos como “químicos eternos”, se acumulan en el cuerpo de las personas y en el planeta de forma irreversible.

No se trata de un caso aislado. Un laboratorio independiente analizó 56 artículos de Shein, incluyendo ropa infantil, y los resultados fueron alarmantes: 18 prendas superaban los límites legales de sustancias peligrosas, siete chaquetas excedían hasta 3.300 veces los niveles permitidos de PFAS y 14 productos contenían ftalatos tóxicos, seis de ellos hasta 100 veces más de lo permitido.

Lo que muchas veces se presenta como “chollos” en Black Friday es, en realidad, una bomba química que llevamos puesta. Y mientras tanto, Shein promete “investigar”, “retirar productos” o “cambiar procesos”. Sin embargo, tres años después de la última investigación que destapó estos químicos peligrosos, los resultados muestran incluso más contaminación.

Barata y peligrosa

Eludir la normativa europea que protege la salud es relativamente fácil para la empresa, ya que evita los controles en aduanas enviando los productos directamente a compradores y compradoras. Esto hace que la ropa barata pueda ser peligrosa.

Las consecuencias de estas sustancias son graves: se liberan por el sudor, cuando los niños y niñas llevan la ropa a la boca o a través de los lavados, y pueden afectar al desarrollo infantil, la fertilidad, el sistema hormonal, el cerebro y el sistema nervioso. Además, cuando la ropa se desecha, estos compuestos continúan contaminando ríos, mares, ciudades y alimentos durante generaciones.

Más Noticias:

derechos LGTBI
Noticias

Asturias prepara una ley en favor de la igualdad LGTBI+

Asturias.15/1/25.-Asturias es, junto a Castilla y León, la única comunidad autónoma que aún no cuenta con una ley autonómica en favor de la igualdad de las personas LGTBI+. Un estatus que está a punto de cambiar ya que

derecho vivienda
Noticias

Las ONG piden políticas estables para garantizar la vivienda

Madrid.15/1/2026.- El Gobierno ha puesto en marcha esta semana el Consejo Asesor de Vivienda, un órgano creado para asesorar al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en el diseño y programación de políticas estatales. El Consejo inicia su labor en un