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Dejar de soñar con el fútbol femenino para empezar a jugarlo

  • Aunque la práctica de fútbol por mujeres no ha comenzado en 2023, sí que ha sido la primera vez que muchas futbolistas y aficionadas se han emocionado con este deporte

Por José Miguel Márquez

8 de diciembre de 1972, España se enfrentaba a Italia en el estadio El Arcángel de Córdoba en un partido de fútbol. Aquel equipo no estaba dirigido por Kubala ni liderado por los Amancio, Pirri, Gallego o Iribar, sino por mujeres como Arce, Fuentes o Hernández. Aquel encuentro, marcado por un diluvio magnánimo, formaba parte del ‘Trofeo Adriático’, en el que ambas selecciones se enfrentaron hasta en cuatro ocasiones —dos en tierras transalpinas y otras dos en España—, pero fue el choque disputado en Andalucía el que ha quedado tristemente grabado en la memoria. ¿Por qué?

“Sí, mi culo apareció en ese NO-DO”, afirma Isabel Fuentes (Madrid, 1957) al recordar que aquel partido en Córdoba contó con una pieza en el noticiero propagandístico del régimen franquista. Una pieza en la que el protagonismo fue, efectivamente, para los traseros de las internacionales españolas y para las preguntas sobre su manejo o no en la cocina.

Cincuenta y un años después, la historia ha cambiado, al menos en parte; ahora se habla de los éxitos futbolísticos de la Selección, al menos en parte; ahora se hace hincapié en los cambios sociales que han provocado, al menos en parte; ahora se las tiene en cuenta como profesionales, al menos en parte. Si algo nos demuestra el paso del tiempo es que muchos círculos sociales siguen impregnados por el machismo roñoso que caracterizó al NO-DO de Córdoba.

Vivir el sueño de jugar al fútbol

El 25 de agosto de 2023, apenas cinco días después de proclamarse campeonas del mundo, las internacionales de la Selección publicaban un comunicado renunciando a jugar con el combinado nacional mientras Luis Rubiales se mantuviese como presidente de la RFEF. Aquel escrito también fue firmado por exfutbolistas nacionales e, incluso, ‘pioneras’, como la propia Fuentes: “Estamos a muerte con ellas”, deja bien claro.

Isabel, quien afirma que aquella primera plantilla de 1972 “abrió el camino” que las internacionales del presente recorren con soltura, también reconoce que ella misma tuvo que hacer un “gran sacrificio económico” por jugar al fútbol en su Olímpico de Villaverde y combinarlo con su trabajo en una empresa de artes gráficas. Esto, realmente, no dista mucho de lo que se vive en la actualidad, donde los debates entre entes federativos y FUTPRO -sindicato mayoritario de las futbolistas-, se suceden para que las profesionales puedan, al menos, vivir de su trabajo como jugadoras.

Las primeras internacionales de fútbol por España || Imagen cedida por Isabel Fuentes.

En el mundo del deporte femenino, desgraciadamente, muchas de las atletas tienen como única ilusión poder cumplir un sueño y no tanto vivir únicamente de él. Incluso, si nos vamos a la definición de ‘sueño’, en el diccionario de la Real Academia, nos encontramos con la cruda realidad: “Deseo o esperanza sin probabilidad de realizarse”.

Críticas y prohibiciones

Cuando la Selección venció a Inglaterra en aquella final de Australia y colocó la primera estrella en su pecho, no solo se estaba produciendo uno de los mayores hitos en la historia del deporte español, sino también una rendición de cuentas con los sueños truncados de cientos de jugadoras. “Ellas han realizado mi sueño; ese que nos prohibieron en su día”, reconoce Isabel al recordar la enorme emoción que experimentó aquel 20 de agosto antes de la hora de comer.

Y cuando esta madrileña de 66 años habla de “prohibición” no lo hace a la ligera, pues la Federación Española de Fútbol prohibió al combinado, del que ella formaba parte, viajar a México para disputar el segundo Mundial Femenino extraoficial de la historia en 1972. Según Fuentes, las excusas federativas aludían a que ellas no estaban federadas, que “el fútbol no era para mujeres” y que “estaban más guapas con trajes regionales”. Desgraciadamente, todavía hoy en redes sociales se siguen viendo comentarios del estilo.

Además, Isabel hace una aseveración triste a la vez que reveladora: «Las pioneras hemos estado 50 años sin tener contacto unas con otras». La mayoría de las integrantes de la primera selección española de la historia tuvieron que esperar medio siglo para conocerse, más concretamente hasta el homenaje realizado por la Federación en 2019.

Aprendizaje en igualdad

Sin más tiempo para lamerse las heridas del pasado y apoyando el reciente triunfo mundialista de la absoluta, es momento de preguntarse: ¿Qué podemos hacer, como sociedad, para que una niña quiera jugar al fútbol en igualdad de condiciones que ellos?

Viernes en Carabanchel, cae la noche y las jugadoras sénior de la escuela de fútbol del barrio entrenan mientras, a escasos metros, niños y niñas se van de la mano de sus abuelos y abuelas tras haber “estado echando unos tiros”. Las pupilas de Natalia Yagüe, ex portera de equipos como el Rayo Vallecano, se preparan para el importante partido del domingo: indicaciones, aspavientos, jugadas ensayadas, intensidad, fútbol.

El primer equipo absoluto de esta Escuela de Fútbol Carabanchel juega en la Primera División Autonómica Femenina, codeándose cada semana con otros conjuntos clásicos de la capital. Sus partidos pueden ser igual a las diez de la mañana, como contra el C.D. Samper – Coslada; como a las seis y cuarto de la tarde del domingo, horario de puro fútbol, como en su encuentro contra el Torrelodones.

Entrenamiento del Equipo sénior femenino de la Escuela de Fútbol Carabanchel || José Miguel Márquez

“La raíz del aprendizaje tiene que ir en la familia”, reconoce Isabel Fuentes al profundizar en qué se debería hacer para tener un entorno futbolístico menos tóxico para la mujer. En una dirección parecida va Elena Montoro, responsable del área técnica de proyectos en la FUNDACIÓN LALIGA, quien concuerda en que “el germen del aprendizaje” se encuentra en la familia, pero que luego es labor de las escuelas y los equipos desarrollarlo con ejemplos reales, en el día a día.

Recuperar el fútbol femenino

Esa labor formativa resulta fundamental, algo de lo que son muy conscientes en la escuela madrileña, fundada en 1991 y definida por su presidente como “una escuela humilde de barrio”. José Luis Polo Díaz lleva en el cargo desde hace seis años, momento en el que, afirma, “decidió que una de sus primeras medidas tenía que ser recuperar el fútbol femenino en la escuela”.

Esta escuela ubicada en la zona sur de la capital cuenta con 600 niños y 240 niñas en todas las etapas formativas desde los ocho años, lo cual es una cifra importante teniendo en cuenta el carácter humilde de la institución. De hecho, Polo Díaz admite que, de tener un campo adicional a los dos que ya tienen, podrían haber llegado a “las 350 niñas” en la presente temporada.

“Nuestras jugadoras entrenan los mismos días, en los mismos campos y con los mismos materiales que los chicos”, recalca el presidente que, gracias a su experiencia como ex vicepresidente deportivo de la Federación de Fútbol de Madrid, es consciente del importante incremento en el número de mujeres que quieren dedicarse a la práctica del fútbol en edades tempranas: “Ahora todas quieren ser como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí”.

En esta dirección, la FUNDACIÓN LALIGA está experimentando, en palabras de Montoro, un “gran aumento” en el número de niñas que se inscriben en sus iniciativas tanto en España como en el extranjero. Entre estos proyectos se encuentran, por ejemplo, la ‘Semana del Voluntariado’, en colaboración con la Plataforma de Voluntariado de España (PVE); ‘LaLiga Genuine’, formada por equipos, únicos o mixtos, cuyos integrantes tienen alguna discapacidad intelectual o el ‘La Liga Za’atari Social Project’, en un campo de refugiados en Jordania, cerca de la frontera con Siria, en el que fomentan el aprendizaje sociodeportivo a través de la metodología «Valores para Ganar», y donde mujeres y niñas tienen un gran protagonismo.

Esto resulta un ejemplo del importante papel que tienen las instituciones para no hacer del éxito de nuestras internacionales un mero oasis en el desierto, sino una base sobre la que seguir construyendo referentes mediante la educación en el respeto y la igualdad. Tanto las campeonas del mundo, Isabel Fuentes, como las jugadoras del Carabanchel han compartido un mismo sueño: jugar al fútbol. El trabajo de la sociedad es que no pase medio siglo para reconocérselo.

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