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Las dietas ‘milagrosas’ que dañan mentes y no cambian cuerpos

La obsesión de parte de la sociedad por encajar en comunidad siguiendo normas no escritas es la primera trampa para caer en las "dietas milagrosas"

Alba Tenza

Para algunas personas, es parte de su rutina diaria. Para otras, un hecho puntual para refrescar la memoria de su cuerpo y tener un control de su estado físico. Sin embargo, para parte de la sociedad, el acto de subirse sobre la báscula se torna en una oscura pesadilla. El miedo a ver el incremento de las cifras que reposan sobre la minúscula pantalla se ha convertido en un denominador común de muchos hombres y mujeres que no cesan en la idea de conseguir tener un cuerpo ideal para ser aceptados en mayor medida en comunidad.

La difusión por redes sociales de rutinas de alimentación o claves para conseguir encajar se ha convertido en uno de los anzuelos para que las denominadas «dietas milagrosas» traspasen la pantalla, asentándose en los hogares de muchas personas como una más.

“Prometen perder peso en poco tiempo y sin esfuerzo, restringiendo total o parcialmente alimentos o grupos de alimentos básicos como las legumbres, cereales o frutas y hortalizas, por lo que se instauran malos hábitos, favorecen los desequilibrios nutricionales y son insostenibles a largo plazo”, afirma Alma Palau, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN), el órgano de representación de la profesión de dietista-nutricionista en España y de promoción de la salud de la población a través de la alimentación.

Este tipo de dietas restrictivas hacen que nos acostumbremos a comer de una manera que no es saludable, así como a que adquiramos hábitos de alimentación que a largo plazo nos van a producir problemas de salud, convirtiéndose en parches de autoengaño. La pérdida de peso rápida es la promesa de este tipo de regímenes que hace que la desesperación de muchas personas les lleve a someterse a esas normas.

La presidenta de la Asociación Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Extremadura (AEXDN), Mónica Pérez, considera que las dietas milagrosas “no son más que historias y conceptos que han ido pasando de generación en generación, sin rigor científico, con sus consecuentes modificaciones”. Para la profesional, es curioso que cuanto más inverosímil es algo, mayor peso tiene en la sociedad, y admite que a ella misma le sorprende que incluso entre profesionales de la salud aún se sigan escuchando muchos de esos mitos. “Son como el teléfono escacharrado de la alimentación que, a su vez, se va alimentando de la opinión popular”, asevera.

¿De dónde nace la obsesión?

Batidos sustitutivos, sopas quemagrasas, la dieta de la piña, la alcachofa, Keto o Dukan. Todos estos nombres resultan familiares porque existen centenares de dietas milagrosas que, más que diferir en exceso unas de otras, suelen seguir distintas modas.

En esta línea, Mónica Pérez apunta que la obsesión por parte de la sociedad en encontrar ese canon ideal parte de matices como el de ser una persona exitosa, aunque el prototipo haya ido cambiando con los años. “El cuerpo ideal debería ser principalmente aquel cuerpo sano en todas las esferas, tanto física, mental como emocional”, añade.

Por su parte, la presidenta del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de Galicia (CODINUGAL), Uxía Rodríguez, tiene claro que la obsesión por alcanzar un cuerpo ideal surge de diferentes factores sociales, culturales y mediáticos que promueven estándares de belleza inalcanzables. “La definición correcta de un cuerpo ideal debería basarse en la salud y el bienestar individual, en lugar de en estándares externos. Un cuerpo ideal es aquel que permite a la persona llevar a cabo sus actividades diarias con energía y vitalidad, manteniendo un equilibrio físico y emocional”, apostilla la dietista-nutricionista.

El poder de las redes sociales

Al igual que las fechas post navideñas suponen un aliciente para acogerse a este tipo de regímenes que favorecen desequilibrios nutricionales, acercarse al verano supone un riesgo para caer en las redes de la tentación de una dieta rápida y eficaz, tal y como se difunden a diario por el mayor portal de difusión que cada día tenemos en nuestras manos.

Te despiertas un día cualquiera y entras en cualquier red social de manera automática. Una propuesta te hace tomar una decisión fácil: “¿Quieres perder 10 kilos en dos semanas?”. Una pregunta como esta puede ser el impulso para embarcarse en las promesas de una cuenta en redes sociales que te prometen el cambio de tu vida, sin embargo, hay mucho más detrás de esa cuestión, tal y como argumentan profesionales del sector.

Vídeos sobre dietas milagrosas en el buscador de TikTok.

«Las redes sociales y los retos virales que circulan sobre todo en los ‘reels’ de Instagram o los vídeos de TikTok se han convertido en un altavoz para las dietas milagro, que resultan muy peligrosas para la salud de quienes las siguen”, apunta el coordinador del Instituto #SaludsinBulos, Carlos Mateos, en el informe ‘Dietas milagro: promesas y riesgo’, editado por el instituto y el CGCODN.

En este sentido, la vicepresidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Profesionales de Aragón (CPDNA), Mónica Herrero, identifica cómo muchas personas llegan a su consulta confundidas sin saber qué información tomar como real o infalible, ocasionando esto una mayor desinformación. “Cada cual en el tema de alimentación puede decir lo que quiera, no hay leyes que protejan sobre estos temas, o si las hay no tienen mucha transcendencia, por ello sigue existiendo el típico charlatán que antiguamente vendía una pócima como algo milagroso, para bajar de peso, ser más bella o ganar músculo, pero ahora no se hace a pie de calle sino en las redes y llega a mucha más gente”, apunta la profesional.

Sector clave de impacto: la juventud

Para Mónica Pérez, las redes sociales suponen una maquinaria tan potente actualmente que, bien utilizadas, podría ser una ayuda para la difusión y educación sanitaria, pero es consciente de que existe el inconveniente de que cualquier persona puede utilizarlas y “cuanto más impactante es un titular, mayor propagación tiene”, asegura.

Aunque su experiencia profesional le dice que no hay rango de edad que se salve de tener objeción por tener el cuerpo “perfecto”, la profesional considera que el problema de las edades más tempranas radica normalmente en la falta de conocimientos y madurez, así como el ser más vulnerable e influenciable que a una edad más adulta, lo que genera creencias que se arrastran en edades posteriores.

Las nuevas generaciones tienen mayor tendencia a caer en los consejos que ven por Internet sin ningún tipo de conocimiento sobre nutrición, ya que, como argumenta la dietista-nutricionista: “Cuanto menos conocimientos de nutrición, o de cualquier temática, menos se duda del mensaje y más nos creemos a pies juntillas lo que nos lancen, más aún bien maquillado”.

Uxía Rodríguez añade que, a pesar de que la presión por tener un cuerpo «perfecto» puede afectar a personas de todas las edades y géneros, “es más común entre los jóvenes y las mujeres debido a la influencia de los medios de comunicación y la presión social”.

Las secuelas de los regímenes estrictos

Además de las redes sociales y la aparición de personas influyentes con millones de seguidores, hay otras causas que promueven el consumo de alimentos insanos sin control alguno. Entre estas, se pueden ubicar la dificultad para modificar los estilos de vida, la falta de dietistas-nutricionistas en la sanidad pública, así como la alta exposición a entornos obesogénicos. Lo que tienen en común todas ellas es que los efectos secundarios y la peligrosidad de caer en estas dietas “milagrosas” son los mismos para el conjunto de la sociedad.

“Siempre que se recurre a lo fácil, los resultados inmediatos se obtienen, pero no perduran en el tiempo porque con este tipo de dietas se pierde peso rápidamente, pero no todo el peso es de grasa, sino un alto porcentaje es de agua y músculo, por lo que en cuanto dejamos la dieta, nuestro cuerpo recupera el peso rápidamente”, detalla la vicepresidenta de CPDNA. Además, según remarca la profesional, algunas dietas como las ricas en grasas y proteínas, pueden influir en nuestros niveles de colesterol y triglicéridos y a largo plazo, puede afectar a nuestros órganos, hígado, riñón.

Dieta equilibrada y un secreto: la paciencia

Las tres profesionales coinciden en que existe mayor conciencia en llevar un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada en comparación con hace cinco años. Sin embargo, las cifras de obesidad –siendo España uno de los países europeos con mayor número de personas con sobrepeso según datos de la OMS Europa 2023–siguen disparadas y las causas de mortalidad principales se deben a patologías en las que los buenos hábitos higiénico-dietéticos son fundamentales para su prevención.

Por ello, consideran que llevar a cabo una dieta hipocalórica equilibrada con una reducción ligera o moderada de la energía diaria, personalizada en preferencias, horario, aversiones, capacidad adquisitiva, en combinación con el incremento de la actividad física, es la mejor combinación que mejores resultados tiene a largo plazo. A esto se une el mayor secreto para alcanzar un objetivo sano que perdure en el tiempo: tener paciencia.

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